Son momentos complicados para la Cooperación
internacional, eso nadie lo duda, y ha recibido tantos palos que no es posible
determinar si los sobrevivirá, ni mucho menos si alguna vez se recuperará.
Y muchos se dirán: En un contexto de crisis,
con los recortes en sanidad, educación y prestaciones ¿A quién le importa la cooperación
internacional para el desarrollo?
Si quien te pregunta esto a caído en el egoísmo-crisis y ya no escucha la
gravedad de la pobreza y de los derechos humanos sobre las vidas de otras
gentes y partes del mundo, yo le respondería, “según veas las barbas de la AOD
recortar, pon la tuyas a remojar.”
Y así es en España, el interés de una equipo
de gobierno por las políticas sociales puede ser medido por el indicador de la
apuesta por la AOD y la Cooperación.
Permítanme un juego estadístico, por el cual
muchos compañeros me matarían pues metodológicamente no es aceptable. El
Gráfico 1 expresa la relación entre el peso de la AOD y de las prestaciones
sociales sobre el PIB (expresado en porcentaje) en el caso español desde 1990 a
2011, hasta ahí es un ejercicio de correlación normal. En este caso lo que he
hecho, pronto y mal, es comparar el peso de la AOD de un año con el del peso de
las prestaciones sociales en el siguiente.
En cuanto a las variables, las prestaciones de
protección social son un indicador agregado de Eurostat sobre la coberturas
sociales pero sin contar los costes de administración.
De esta forma podemos ver que cuando se mueve
el peso de la AOD, el año siguiente suele suceder en las prestaciones sociales.
No busquen una relación directa entre ambas variables por este gráfico, no me atrevería
a decir tanto. Para esa búsqueda haremos un análisis más cualitativo a partir
de ahora, es tan solo un juego visual, más que un análisis estadístico
riguroso. La pena de este juego es que no tengamos los datos de 2012 y 2013 en
los que los recortes presupuestarios en AOD han sido mayores y de esta forma
podría analizarse un contexto de retracción además del expansivo.
La Cooperación Internacional para el
Desarrollo, es para muchos de nosotros –gentes
del Desarrollo y la Cooperación- una política pública social, de pleno, con
determinadas características especificas respecto a su ámbito de actuación, que
es el internacional. Sin embargo, aunque esto puede cumplirse en el discurso,
la realidad nos muestra que es más bien accesoria para el gobierno y buena
parte de la sociedad. Y esto se cumple por la facilidad que tiene aumentar o
disminuir su presupuesto, variar su enfoque etc… en otras palabras el escaso
coste político de recortar, desenfocar o instrumentalizar la AOD, especialmente
en tiempo de crisis. También se debe a su escaso impacto en el gasto público,
lo máximo que ha supuesto en España es un 0,45% del PIB. Pero si hay alguna
causa especialmente dolorosa es que quien queda sin acceso a esta política
pública no tiene capacidad de exigencia. Los empobrecidos del planeta que ven
cortados algunos programas de cooperación no tienen capacidad de presión alguna
sobre el gobierno que los decide.
Debido a
esto, los únicos que pueden hacer presión son los propios ciudadanos y sociedad
civil del país donante, pero se ha demostrado escaso músculo político en las últimas
convocatorias, en la opinión pública y en la capacidad de marcar agenda.
Entonces,
¿Cómo hacer entender las interconexiones de la AOD a los ciudadanos, a los
movimientos sociales y otras organizaciones en el Estado?
Si el
recorte de la AOD es un indicador de lo que pasará con el gasto público
ciudadano, y es un buen termómetro de la temperatura social de un equipo de
gobierno, puedes empezar por argumentar (después de que tus argumentos de
justicia social, solidaridad, frente a tu egoísta interlocutor no funcionaran),
que si le recortan la AOD a los pueblos del mundo, el siguiente va a ser él
mismo. Quizá así le empiece a interesar esto de la solidaridad, eso de que las
personas por ser personas tienen derechos y aquello de que las miserias de los
empobrecidos del mundo son las miserias de nosotros como sociedad.


